La OCDE plantea que el futuro de las zonas rurales no depende únicamente de incrementar la productividad agrícola, sino de transformar la forma en que se organizan sus economías y sociedades. Esto implica pasar de un enfoque centrado en sectores a uno basado en territorios, de políticas homogéneas a estrategias diferenciadas, y de intervenciones aisladas a sistemas integrados.
En este marco, lo rural deja de ser entendido como periferia y se posiciona como un espacio clave para abordar desafío