Durante las últimas dos décadas hemos visto cómo en Colombia y América Latina se han impulsado innumerables iniciativas para transformar la distribución de alimentos y mejorar la seguridad alimentaria. Desde programas públicos con grandes presupuestos hasta startups respaldadas por fondos de inversión, la mayoría han fallado, sin lograr generar una solución contundente respecto de problemáticas como el acceso a alimentos saludables en condiciones de precio justo; y la transición hacia agronegocios mas sostenibles.
Y no se pretende desconocer que hay avances; de entrada el hecho que se discuta sobre una noción de "seguridad alimentaria" es importantísimo, como lo es también el que existan algunos programas asistencias para atender a la población vulnerable. Pero el grueso de la producción, distribución y consumo de alimentos muestra "los mismos problemas de siempre": mala remuneración al productor, conflicto con intermediarios, desperdicio de alimentos en toda la cadena, trazabilidad, especulación de precios, envejecimiento de la población campesina, etc.
Un ejemplo muy interesante fue el Sistema de Abastecimiento de Alimentos de Bogotá (SAAB), con gran inversión de la Alcaldía en pilotos, plataformas y software que no lograron consolidarse. Años después, startups como Agruppa intentaron básicamente lo mismo, con un modelo de distribución digital para tenderos y pequeños comerciantes. Tampoco sobrevivieron.
Casos más recientes como Merqueo y Frubana, que parecían destinados a cambiar las reglas del juego, han mostrado los límites del modelo startup de “quemar capital para atraer clientes”: pueden sostenerse por un tiempo, pero tarde o temprano la realidad del negocio agrícola y alimentario los alcanza.
La lista de emprendimientos creados para “promover consumo saludable, ecológico y orgánico” es larguísima. Sin embargo, buena parte falla por factores como:
- No cumplen su promesa de valor: terminan vendiendo productos que en nada honran su compromiso ecológico, o crean ineficiencias peores que les que pretendían atacar
- Logran visibilidad por vía de marquetin digital y publicidad, pero no logran conexión perdurable con los clientes
- No logran escalar: el consumo saludable, aunque creciente, aún no es un mercado masivo en nuestro contexto
- No realizan un abordaje sistémico del problema, ni se articulan con otras soluciones
Nuestra lectura: ¿Qué hemos aprendido?
En Regreso al Campo apropiamos las lecciones:
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La producción agrícola no es una caricatura romántica, es un trabajo duro, lleno de riesgos y complejidades. Sin cultivo no hay nada. La transición hacia modelos agroecológicos es un imperativo tanto ético como de negocio que requiere interpretar las complejidades de una ruralidad en crisis
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Promover el consumo saludable no es marketing ni greenwashing: es una estrategia de impacto profundo con vínculo con las necesidades de alimentación, de salud pública, de protección ambiental y bienestar colectivo.
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La cadena de valor de los alimentos y la bioeconomía es compleja: requiere innovación en producción, transformación, distribución, financiación y, sobre todo, enfrentar los oligopolios globales y los intermediarios locales que distorsionan el mercado.
Nuestra apuesta: un modelo de plataforma
Inspirados en investigaciones de autores como Daniel Trabucchi, Tommaso Buganza y Paavo Ritala, creemos que el futuro no está en replicar modelos lineales, sino en construir plataformas colaborativas que conecten a productores, consumidores, transformadores, inversionistas y comunidades; conformando ecosistemas agroecológicos de producción y consumo.
Un modelo donde la propuesta de valor prioriza el bienestar; pero no renuncia a generar ganancias, donde el campo sea visto no como un escenario de carencias, sino como un espacio de innovación, regeneración y oportunidades compartidas.
Invitación
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Porque el futuro del alimento no se construye con humo ni modas pasajeras, sino con raíces profundas en la tierra y un compromiso colectivo con mejor calidad de vida para todos
En Regreso al Campo trabajamos por transformar de manera colectiva la ruralidad, la alimentación y el consumo; con impacto positivo🌱